La historia de los Calcina es un ejemplo de cómo la educación puede unir generaciones y estilos de vida. Enrique de 47 años, su hermano Fausto de39, y su hijo Maykol de 23, tomaron la decisión de ingresar a Ceduc UCN en 2024 para formarse en el área de Mantenimiento Industrial y Mecatrónica, motivados no sólo por el interés en la especialidad, sino también por la idea de acompañarse mutuamente en este proceso formativo.
El desafío de compatibilizar la vida laboral, familiar y académica se transformó en una oportunidad para compartir tiempo, apoyarse en los estudios y proyectar juntos un futuro con mejores oportunidades donde cursan su segundo año de estudios. Más allá de las aulas, la experiencia ha fortalecido la unión entre padre, hijo y tío, quienes hoy avanzan codo a codo en la construcción de sus metas.
“Estoy muy feliz porque es una experiencia única compartir este camino con mi hermano y mi hijo. A veces no es fácil organizarse con los tiempos, pero cuando llegamos a clases juntos y podemos apoyarnos, siento que el esfuerzo vale la pena. Es un orgullo demostrar que siempre se puede seguir aprendiendo y que estudiar no tiene edad”, afirmó Enrique Calcina Villca.
“Lo que más valoro es que no estoy sólo en este proceso, cuento con el apoyo de mi familia y eso me motiva a seguir adelante. Además, sé que las oportunidades laborales en esta área son muy buenas, y eso nos abre un abanico de posibilidades para mejorar nuestra calidad de vida. Estudiar juntos ha hecho más llevadero el esfuerzo y le da un sentido distinto a este desafío”, señaló Fausto Calcina Villca.
“Para mí es una gran motivación estar con mi papá y mi tío en esta etapa. Ellos me transmiten su experiencia y yo también trato de apoyarlos en lo que sé. Mi objetivo es titularme, aprender lo más posible y, quién sabe, quizás algún día podamos trabajar o emprender juntos en algo propio. Sería muy lindo lograrlo en familia”, manifestó Maykol Calcina Huanca.
La experiencia de esta familia refleja cómo la educación, más allá de los conocimientos técnicos, puede convertirse en un motor de unión, perseverancia, proyección y movilidad social, demostrando que estudiar juntos también es una forma de crecer en comunidad y mirar con optimismo el futuro.