Durante su estadía en el norte, Kathya destacó el valor de la formación recibida en CEDUC UCN, señalando que “la malla curricular que tiene la carrera me ayudó mucho a desenvolverme allá, gracias a que nos hablaron de todos los pueblos originarios y supe de muchas comidas que allí se preparaban. Llegué a la casa de una familia que era presidenta de un Ayllu (forma tradicional de comunidad y organización social) y conversamos sobre las comidas que consumían los quechuas o lickanantay, y eso me ayudó a ser más acogida en el norte de Chile”.
La estudiante también valoró el apoyo institucional para concretar esta oportunidad, destacando que “el jefe de área, Andrés Yáñez, realizó el contacto con el chef y propietario de Ephedra, y fue algo bastante rápido. En diciembre me preguntaron y tomé la mejor decisión comprando los pasajes para llegar a San Pedro de Atacama. Acostumbrarme al clima fue el primer reto, junto con la cultura y la gastronomía, pero luego asumí responsabilidades importantes como el manejo de la parrilla, el misé en place, además de desempeñarme en cuarto frío y pastelería, fue duro, pero al final me sirvió mucho todo lo que aprendí”.
En su proceso formativo, Kathya también llevó consigo los sabores de Chiloé, sorprendiendo al equipo de cocina con una preparación tradicional, el milcao. “Este producto era parte de un plato y cuando lo vi era como una tortilla de papa y no el tradicional milcao, así que busqué cuidadosamente los ingredientes, considerando que en el norte no se consume tanto cerdo. Preparé milcao al horno y frito en una cena de personal y quedaron felices con los resultados”, comentó, reflejando el valor de la identidad territorial en su propuesta culinaria.
Finalmente, la egresada expresó su orgullo por este importante logro personal y académico “fue algo sorprendente, pero a la vez me siento completamente orgullosa de haber cerrado este proceso. Fue un gran reto estudiar nuevamente y agradezco enormemente a CEDUC UCN por entregarme las herramientas para llegar tan lejos y representar a Chiloé en el norte del país”. Asimismo, dejó un mensaje inspirador para futuras generaciones: “Sueñen en grande, inténtenlo. Si yo lo logré llegar al mejor restaurante de Chile desde Chiloé, todos pueden”.